Aventuras en Español

volver aventuras

Compartir las vivencias de jornadas de pesca y hacer muchos amigos

DONDE Y CÓMO PESCAR PEJERREYES
Néstor Saavedra

  Sólo un pez es capaz de mover en la Argentina a millones de aficionados por temporada: el pejerrey. Datos básicos para su pesca.  

Hay muchas razones que hacen de la pesca del pejerrey un verdadero culto de los amantes de la caña en la Argentina. Su abundancia en diversos medios acuáticos cercanos a las grandes urbes, su sencillez en la pesca, su dificultad (por el contrario) cuando se trata de piezas grandes, la exquisitez de su carne, su reproducción en cautiverio que asegura la continuidad de la especie ... estas son las causas que la mente puede explicar, pues otras trascienden el campo de lo afectivo, como, por ejemplo, la pasión que ha pasado de padres a hijos o la efervescencia que le han dado a esta pesca los periodistas o clubes afines. 

MÁS DE UNO

Existen varias especies de pejerrey en la Argentina. En el mar, se destacan el panzón y el corno. Este último convoca a muchísimos pescadores locales en Mar del Plata y Necochea cuando se arrima a las costas a fines de junio o principios de julio. Se caracteriza por su buen tamaño y espíritu de lucha. En aguas del sur habita el pejerrey patagónico, al que también se lo pesca con mosca ya que convive en algunas aguas con las truchas y salmones, objetivo de muchos flycasters.

Sin embargo, ninguna de estas subespecies, ni los diminutos juncaleros y cornalitos, generan el movimiento masivo de pescadores que propicia el pejerrey de Buenos Aires, dueño de una gran área de dispersión que abarca ríos, arroyos, diques y lagunas desde Jujuy hasta el norte de la Patagonia, incluyendo ambientes tan extraños como el río Iguazú, afluente del Paraná, donde se lo ha sembrado y constituye una verdadera plaga. 

DIQUES Y RÍOS

En muchos embalses se pescan pejerreyes, como en Cabra Corral (Salta), Paso de las Piedras (Buenos Aires) o los cordobeses Río Tercero, Los Molinos o Cerro Pelado. El Salado, no sólo es el río más largo de la provincia de Buenos Aires, sino también el principal distribuidor de pejerreyes. Se los captura en toda su cuenca.

Hacia mayo ingresan al estuario del Plata los cardúmenes de "flechas de plata". El primer indicio lo marca su aparición en el sur del río Uruguay, donde generalmente los portes son muy destacados.  

LAGUNAS

El pejerrey de río, quizá a causa de vivir en un medio de aguas rápidas y con un fuerte volumen de presión, suele ser mucho más peleador que su "hermano" palustre. Sin embargo, la tranquilidad de la laguna y el hecho de capturarlo en poca agua (a veces no más de medio metro) hacen de estos espejos centros de pesca de gran envergadura. Se cuenta que la laguna de Chasicó (partido de Villarino al sur de Buenos Aires) - quizá la mejor del último lustro - movilizó cerca de un millón de pesos hace un par de temporadas.

Las lagunas del sur puntano y cordobés concitan la atención por lo poco conocidas y porque han otorgado pesos llamativos. Este es el caso de La Marianela, La Panchita, Serrano o Jesús María. No obstante ello, los espejos del sur de Santa Fe y toda la provincia de Buenos Aires son los que más concitan la atención de los aficionados por potencial de pesca, cercanía e infraestructura. 

TIRANDO LÍNEAS

Existe un clásico aparejo para pejerreyes: es el compuesto por tres boyas con sus respectivas brazoladas. Antes de hablar de él, debemos referirnos a la pesca con balancín, típica de los lagos artificiales cordobeses. Se trata de una boya tipo lapicera de la que pende un semicírculo en cuyos extremos se atan dos brazoladas con anzuelos regulados a diferentes alturas. Es útil para pescar a grandes profundidades como suele hacerse en estos ambientes.

Una línea similar se denomina paternóster. Consta también de una boya fusiforme con un nudo corredizo sobre el nailon madre, que permite que guarden verticalidad tres anzuelos y se ubiquen a la profundidad que el pescador desee. Sirve para pescar en ambientes profundos, pero también para encontrar a qué hondura se mueve el cardumen. Conocida esta profundidad, se puede determinar un largo estándar de brazoladas y emplear las tres boyas.

En algunas lagunas, especialmente donde está prohibido embarcarse, se pescan pejerreyes de fondo con plomadas livianas, pero no es una modalidad que cree muchos afectos. En los muelles del Plata que cortan perpendicularmente la corriente se suelen usar boyas tipo Mandale, que se anclan para evitar el cansador trabajo de levantarlas a cada instante con el paso del agua. 

EN EL AGUA

Al pejerrey se lo pesca en dos modalidades desde embarcación: anclado o a la deriva. En el primer caso se ancla lo más lejos posible del lugar donde se divisan los borbollones que acusan actividad, teniendo en cuenta que deberá lanzarse a favor del viento. En el segundo se arroja contra el viento, o simplemente se depositan las líneas en el agua, pues el bote se moverá impulsado con el viento. Si la corriente aérea es muy fuerte, se garrea, es decir, se tira un peso atado al tolete de la embarcación que vaya golpeando el fondo y desacelere la lancha. 

UNA PASSIÓN

La medida mínima permitida para la captura en lagunas es de veinticinco centímetros. Sin embargo, todo pescador anhela obtener su trofeo, pieza que supere el kilo y marque en sus retinas un momento inolvidable. Lamentablemente la pesca comercial indiscriminada, la presión de la pesca deportiva y la contaminación atentan con la realización de este sueño, que sin embargo se renueva cada año y enloquece a una pléyade de fanáticos desde el otoño a fines de primavera.


Para más datos y teléfonos o mails no duden en comunicarse con nosotros a 

Copyright ©2004, by PESCAVENTURA/SP, Brasil